La primera ministra Jacinda Ardern admitió el lunes que la estrategia de “cero covid” ampliamente elogiada de Nueva Zelanda no ha logrado detener el brote de coronavirus persistente en Auckland y dijo que se necesitaba un nuevo enfoque.

La política de eliminación de la línea dura había protegido en gran medida al país de la pandemia, y los residentes disfrutaban de una vida doméstica casi normal junto con estrictas restricciones en las fronteras internacionales.

Pero el brote que disparó el número de casos de covid-19 en agosto, obligó al Ejecutivo a decretar una cuarentena de siete semanas en su principal centro de población, el cual no logró frenar el aumento de los contagios.

Ardern dijo que la variante Delta, altamente transmisible, había demostrado ser un “cambio de juego” que no podía eliminarse.

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