Irán acusó a Israel de estar detrás del ataque a su planta de enriquecimiento de uranio de Natanz y prometió “venganza” en medio de esfuerzos diplomáticos para conseguir que el acuerdo internacional de 2015 sobre el programa nuclear iraní vuelva a su cauce.

Fue en esta misma planta del complejo nuclear de Natanz, uno de los centros neurálgicos del programa atómico de la República Islámica, donde Teherán puso en marcha o comenzó a probar el sábado nuevas cascadas (conjuntos interconectados) de centrifugadoras.

Estas máquinas ofrecen a Irán la posibilidad de enriquecer uranio más rápidamente, en unas cantidades y con un grado de refinamiento prohibido por el acuerdo de 2015.

 

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