El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, lamentó la muerte del duque de Edimburgo, quien “inspiró” y se ganó el “afecto” de varias generaciones de británicos.

Su papel como miembro de la familia real ha contribuido durante décadas a que la monarquía británica “se mantenga como una institución indiscutiblemente vital para el equilibrio y la felicidad de nuestra vida nacional”, afirmó el jefe de Gobierno en un discurso frente a su residencia oficial de Downing Street.

Resaltó que el duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, era “una de las últimas personas en este país que sirvieron durante la Segunda Guerra Mundial”, en la que destacó por su “valentía”, y le agradeció en nombre de la nación su “extraordinaria vida y trabajo”.

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