Los chilenos votan este domingo para decidir si quieren una nueva Constitución y cómo se redactará, con mascarillas y guardando la distancia, debido a las restricciones para enfrentar la pandemia en uno de los países más golpeados por el coronavirus.

El acuerdo político para abrir la puerta a una nueva carta magna surgió tras una ola de protestas del año pasado, a veces violentas, originadas en reclamos que van desde críticas al sistema capitalista hasta mejorar condiciones en salud y educación.

Además del retraso en la llegada de algunos encargados de las mesas, las restricciones sanitarias debido a la pandemia de coronavirus provocaba retrasos en la instalación de los puntos de votación, pero no impidió que casi todas estuvieran abiertas a las 1300 GMT (10.00 hora local).

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