Al menos 10 manifestantes prodemocracia murieron este miércoles en Birmania a manos de las fuerzas de seguridad, que siguen usando munición real para reprimir estas protestas, un hecho que ilustra el fracaso de la comunidad internacional a la hora de frenar la espiral de violencia generada tras el golpe de Estado militar en el país.

Siete personas murieron durante una protesta en favor de la democracia en la ciudad de Monywa (centro), indicaron fuentes médicas.

A 130 kilómetros de distancia, en Mandalay, la segunda ciudad del país, dos manifestantes perdieron la vida al recibir disparos en la cabeza y en el pecho, según un médico, que pidió el anonimato por miedo a represalias.

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