La relación que nace entre niños y animales es tan poderosa que con el paso del tiempo los convierte en los mejores amigos.

En el caso de los niños con capacidades diferentes los ayuda a sentirse valiosos, además de aportarles importantes diferenciadores para su desarrollo educativo y social, e invitarlos a asumir responsabilidades y a aprender valores.

Una de las aportaciones más conocidas en este sentido es la Gatoterapia ¡felinos que curan! En esta terapia se recurre a los gatos para tratar diferentes alteraciones, sobre todo en lo relacionado a lo emocional o social.

Su aparición en el ámbito terapéutico es relativamente reciente, aunque en realidad los gatos llevan siglos ayudando a superar problemas como la tristeza, la ansiedad o la depresión, compartió Edgar Islas, Médico Veterinario Zootecnista.

Es posible que los padres de familia no conozcan que tener un gato en la familia puede ser de ayuda para sus hijos; incluso estos animales ya no son solo considerados de compañía sino seres con grandes virtudes terapéuticas, porque desempeñan un papel esencial en el tratamiento de diversas alteraciones.

  • Menor tensión – Acariciar un gato estimula la segregación de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores que favorecen la relajación a nivel cerebral. Además, el contacto directo con estos animales fomenta la producción de oxitocina, la hormona del amor y la seguridad.
  • Fortalecen el sistema inmunitario – La caspa que se produce de manera natural por el cambio de pelo en los gatos y otros animales como los perros, ayuda a que los niños se vuelvan más tolerantes a los alergenos, que son los responsables de la manifestación de las alergias y el asma.
  • Mejoran el estado de ánimo y les permiten conocer las emociones – Los niños que tienen un gato se exponen a un riesgo menor de padecer ansiedad y depresión, a la vez que mantienen un estado de ánimo más positivo y optimista. La relación que se establece entre un niño con discapacidad y un gato suele darse porque el niño no se siente evaluado ni juzgado por el gato, como pudiera ser el caso de algún adulto o terapeuta, por lo que el niño puede expresar de manera libre sus emociones.
  • Autonomía – Otro de los beneficios de los animales para niños con discapacidad, es que les refuerza la formación de autonomía, especialmente entre quienes padecen una situación a nivel neuromuscular o cerebral.

La terapia con animales para niños con discapacidad permite a los terapeutas trabajar de manera más sencilla. Su compañía resulta eficaz para la terapia de rehabilitación de pequeños con problemas de movilidad o con autismo.

La terapia asistida con animales permite que este forme parte del proceso de recuperación del paciente. Por otro lado, los niños tienen a menudo buena conexión con los animales, por ello, su presencia en terapias para niños con discapacidad tiene buenos resultados.

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